martes, 7 de diciembre de 2010

CHICAGO: del escenario a la gran pantalla

www.chicagoelmusical.es
Chicago es un musical basado en un hecho real que transcurrió en la misma ciudad que da nombre en 1924. Maurice Watkins escribió la obra, y no fue hasta 1969 que tras su muerte se pudo realizar una adaptación, que posteriormente se estrenaría en 1975 en Broadway. 
A pesar de tener que competir con otros numerosos musicales, se ha readaptado posteriormente hasta hacerse un musical con propia luz e importancia que se ha representado ininterrumpidamente.
Llegó a Madrid en Noviembre de 2009, y tras su éxito ha comenzado la gira por toda España consumando éxitos en Pamplona, Bilbao, y en su última parada San Sebastián. Aunque el musical en cuanto a atrezo puede quedarse un poco pobre, la banda en directo hace el resto y completa la presencia de los actores en la escenografía. 


Colleen Atwook, diseñadora
de vestuario cinematográfico.
No fue hasta 2002, gracias a Rob Marshall, cuando la obra adquirió mayor fama, y amplios reconocimientos. Porque desde luego la adaptación a la gran pantalla no pudo cosechar más éxitos: Oscar a la mejor Película, Actriz Secundaria para Catherine Zeta-Jones, Dirección Artística, Montaje y Sonido, y mi favorito al mejor Vestuario
A cargo de Colleen Atwook, esta diseñadora repitió director en la película Nine, que también obtuvo nominación al Oscar, y que ya poseía otro Oscar por el estilismo en Memorias de una Geisha. Pero desde luego siempre estará ligada a Tim Burton por películas como Mars Attacks, Sleepy Hollow, Big Fish, Sweeney Todd y Alicia en el país de las maravillas.

Chicago no es sólo una historia de baile y música, no es sólo una historia irónica de como dos asesinas acaban consiguiendo fama artística. Esa fama efímera, pasajera y vulnerable cuesta a base de mentiras, engaños y sobornos, tras una pérdida total de valores y moralidad. La obra nos deja como moraleja una comparación entre justicia y show, en el que la infidelidad de los hombres es pretexto suficiente para dejarse llevar por los celos y vengarse a punta de pistola, y si la infiel es la mujer por supuesto fue el hombre quien la empujó a ello. Sexo, celos, sangre... en pleno proceso judicial y camino de la pena capital todo tiene cabida, y las presidiarias juegan sus mejores cartas, o mejor dicho sus mejores bailes.
Porque no olvidemos que es un musical, que su coreografía y sus letras lo suavizan todo, y ya se sabe que siempre sin excepción el espectáculo debe continuar...

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